Vivimos llenando los espacios vacíos. Una espera, una tarde sin planes, unos minutos de silencio… enseguida aparece algo que hacer, mirar o resolver.

Pero ¿qué ocurre cuando dejamos ese espacio sin ocupar?

En este episodio de La Tercera Orilla nos detenemos en una pregunta que parece sencilla y que, sin embargo, dice mucho de nuestra manera de vivir: ¿qué hacemos cuando no hacemos nada?

Durante mucho tiempo hemos aprendido a medir el tiempo por lo que conseguimos hacer con él. Incluso el descanso puede convertirse en una actividad más, con sus planes, sus objetivos y hasta sus recomendaciones para aprovecharlo mejor.

El fin de semana llega cargado de expectativas. Queremos descansar, pero también salir, viajar, ver a alguien, hacer deporte, leer, cocinar, visitar un lugar. El ocio también se ha llenado de tareas. Y cuando aparece un rato que no tiene ningún propósito, sentimos la tentación de ocuparlo cuanto antes.

Frente a esa lógica, nos preguntamos qué lugar queda para los tiempos muertos, para el aburrimiento, para una tarde sin propósito, para una conversación que no tiene que llegar a ninguna conclusión. También para esos momentos en los que dejamos de ocuparnos de lo que tenemos delante y algo empieza a moverse en otro lugar: una idea, un recuerdo, una emoción, una conexión que hasta entonces no habíamos visto.

No hacer nada tampoco significa estar completamente quietos. Mientras esperamos, caminamos, miramos por la ventana o dejamos vagar la mente, siguen sucediendo cosas. El cerebro ordena, relaciona, recuerda. Una idea puede aparecer precisamente cuando dejamos de perseguirla. Una lectura puede empezar a revelar lo que tenía dentro después de que hayamos cerrado el libro.

Por eso no hacer nada no es exactamente lo contrario de hacer algo. Puede ser una forma distinta de estar. Una manera de dejar espacio para que algo suceda sin haberlo programado.

La conversación nos llevó a una idea que quisimos dejar resonando antes de entrar en las distintas secciones del programa:

No todo lo valioso tiene que ser útil, ni todo lo importante tiene que ser productivo.

Y dejamos una pregunta para nuestros caminantes:

¿Recordáis cuándo fue la última vez que no hicisteis nada… y os sentisteis bien haciéndolo?

Nos encantará conocer vuestras respuestas en los comentarios.

Tres libros para seguir pensando

La conversación también nos llevó a los libros. Tres títulos que se acercan, desde lugares diferentes, a algunas de las preguntas que aparecen cuando hablamos de tiempo, pausa, silencio y descanso.

El derecho a las cosas bellas. Vindicación de la vida holgada, de Juan Evaristo Valls Boix

Valls Boix cuestiona una forma de vivir sometida al rendimiento y reivindica una vida más holgada, en la que el descanso y el tiempo libre no tengan que justificarse por su utilidad.

Su propuesta pasa por recuperar el valor de la pereza, del ocio y de una vida menos gobernada por la exigencia de producir. La idea resulta especialmente pertinente para esta conversación porque obliga a cambiar la pregunta: no se trata únicamente de encontrar tiempo para descansar, sino de preguntarnos por qué necesitamos justificar ese tiempo.

En la entrevista, el filósofo habla precisamente de la dificultad de pensar la pereza y el rechazo del trabajo como algo legítimo dentro de una sociedad que ha convertido la productividad en una medida del valor personal.

¡Silencio! Manifiesto contra el ruido, la inquietud y la prisa, de Pedro Bravo

Pedro Bravo pone el foco en el ruido que nos acompaña incluso cuando no hay ningún sonido alrededor: la prisa, las pantallas, la sobrecarga de estímulos y la necesidad de estar permanentemente ocupados.

Su defensa del silencio es también una defensa de la quietud, de la soledad y de la posibilidad de recuperar nuestra atención. El silencio no aparece como una ausencia, sino como un espacio que permite volver a escuchar.

En la conversación con Cadena SER, Bravo habla de nuestra dificultad para estar solos y de todo aquello que podemos estar perdiéndonos cuando nunca dejamos espacio para la quietud.

El libro conecta con una de las ideas que atraviesan este episodio: cuando llenamos cada hueco, no solo evitamos el aburrimiento. También podemos estar evitando aquello que necesita un poco de silencio para aparecer.

La ciencia del buen dormir, de Javier Albares

Javier Albares se acerca al descanso desde la ciencia. Dormir puede parecer la forma más evidente de no hacer nada y, sin embargo, durante esas horas nuestro organismo desarrolla procesos esenciales.

Albares, neurofisiólogo clínico y especialista en medicina del sueño, explica por qué necesitamos dormir y qué ocurre mientras lo hacemos. El sueño no es tiempo perdido ni una interrupción de la vida activa. Es una parte fundamental de ella.

Su mirada completa esta conversación desde otro lugar. Nos recuerda que descansar no consiste simplemente en dejar de hacer cosas. También significa permitir que el organismo haga aquello que necesita hacer cuando nosotros dejamos de intervenir.

Tres libros, tres maneras de seguir tirando del hilo después de escuchar el episodio.

Mapa Cultural

Una flor para la Tana: cuando el teatro nace de la escucha

El origen de Una flor para la Tana está lejos de un escenario.

Durante dos años, Fabiana Charlo participó en el Programa Aprender Siempre del Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay, impartiendo talleres con mujeres privadas de libertad en la Unidad Nº 9 de Colón.

El programa reúne a profesionales de distintas disciplinas para desarrollar proyectos creativos adaptados a las necesidades de cada grupo. Durante el primer año, Fabiana trabajó junto a un músico; durante el segundo, con una docente de artes visuales. En ambos casos, el teatro fue el punto de encuentro.

Pero la realidad del centro imponía sus propios ritmos.

Había días en los que una requisa o alguna otra situación alteraba lo previsto y el taller no podía desarrollarse como estaba planteado. Entonces el teatro dejaba paso a la conversación.

Hablar de lo que estaban viviendo aquellas mujeres. De sus experiencias, sus miedos, sus recuerdos y también de los prejuicios con los que cargaban. De esas conversaciones fueron quedando imágenes, situaciones y preguntas que siguieron acompañando a Fabiana cuando los talleres terminaron.

En algún momento entendió que tenía que hacer algo con todo aquello.

Así comenzó a tomar forma Una flor para la Tana.

La obra se construye a partir de historias reales, pero no pretende trasladarlas literalmente al escenario. Fabiana toma situaciones, imágenes y recuerdos de aquella experiencia y los lleva al territorio de la ficción. La exageración, la síntesis y la distorsión dramática forman parte de ese proceso de transformación. Algunos episodios tienen un origen real; otros pertenecen enteramente a la ficción.

El resultado es un unipersonal escrito e interpretado por Fabiana Charlo y dirigido por Horacio Camandulle. El estreno está previsto para septiembre de 2026 en la sala 2 del Teatro Alianza, en Montevideo.

Esa frontera entre realidad y ficción es uno de los lugares más interesantes del proyecto. El punto de partida está en una experiencia concreta, pero el teatro permite convertirla en otra cosa: una historia que ya no pertenece exclusivamente a quienes la vivieron, sino que puede ser compartida, interrogada y mirada desde otro lugar.

El proceso creativo está siendo acompañado por la investigadora y crítica teatral Roxana Rugnitz Garabedian. Su trabajo tiene una particularidad especialmente interesante: no se limita a escribir sobre la obra cuando llegue al escenario, sino que sigue su construcción desde dentro.

El CELCIT está recogiendo ese proceso de investigación, que se ocupa precisamente del recorrido entre la escritura y la puesta en escena.

Ese acompañamiento permite mirar el teatro desde otro lugar. Normalmente vemos el resultado: las luces, el escenario, los actores, la historia que se cuenta. Aquí podemos asomarnos también a todo aquello que sucede antes. A las decisiones, las dudas, las transformaciones y los caminos que una obra recorre hasta encontrar su forma definitiva.

La investigación de Rugnitz forma parte, además, de un proyecto de documentación que permite conservar la memoria de la creación teatral contemporánea uruguaya.

Una flor para la Tana nos interesa porque plantea una relación con la cultura que va más allá de la creación de un espectáculo. El teatro aparece aquí como un lugar de escucha, de transformación y de encuentro con realidades que suelen quedar fuera de escena.

Una obra que comenzó con unos talleres, siguió con conversaciones y ahora continúa buscando su forma sobre el escenario.

Por eso este proyecto encaja tan bien en nuestro Mapa Cultural: porque recuerda que la cultura también puede empezar cuando alguien se detiene a escuchar.

Para seguir el proyecto

Fundación Itaú Uruguay · Una flor para la Tana

CELCIT · Una flor para la Tana, de Fabiana Charlo

Botella al mar

«Me gustan mis errores, no quiero renunciar a la libertad deliciosa de equivocarme».

Charles Chaplin

Una frase que nos lleva a otro lugar de esta conversación.

En una época en la que todo parece tener que servir para algo, equivocarse también puede convertirse en una forma de resistencia. Probar, fallar, cambiar de dirección, volver a empezar. Hacer algo sin saber todavía para qué servirá.

La libertad de equivocarse necesita tiempo. Y también necesita un espacio en el que no tengamos que acertar siempre.

Mesa Delicatessen

Diez años de Delicatessen.uy

Esta vez, nuestra Mesa Delicatessen mira hacia un lugar muy cercano: el de nuestros compañeros de viaje.

Os recomendamos volver al episodio especial que dedicamos a celebrar los 10 años de Delicatessen.uy.

Una conversación diferente, pensada para celebrar una década de cultura, periodismo, gastronomía, viajes y, sobre todo, curiosidad compartida.

Episodio Especial: 10 años de Delicatessen.uy

Despedida

Julio Cortázar y el tiempo que nos regalan

Nos despedimos de este episodio con una voz que parecía estar esperándonos desde el principio: Julio Cortázar.

En Instrucciones para dar cuerda al reloj, Cortázar convierte un objeto cotidiano en algo mucho más inquietante. Un reloj no solo mide el tiempo: también nos ata a él. Nos recuerda la obligación de atenderlo, de compararlo, de no perderlo.

Pero cuando llega el momento de darle cuerda, el tiempo vuelve a abrirse. Aparecen los árboles, las barcas, el aire, el perfume del pan.

La vida.

Elegimos este texto porque conversa de una manera preciosa con la pregunta de nuestro episodio. Frente a la necesidad de correr detrás del tiempo, Cortázar nos propone detenernos un instante y mirar qué contiene ese tiempo que tenemos delante.

Nos despedimos, esta vez, no con un poema, sino con la voz del propio Julio Cortázar leyendo Instrucciones para dar cuerda al reloj.

Y aquí dejamos el texto para quienes quieran volver sobre él después de escuchar el episodio.

Instrucciones para dar cuerda al reloj

Julio Cortázar

Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj.

Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan -no lo saben, lo terrible es que no lo saben-, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia de comparar tu reloj con los demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj.

Instrucciones para dar cuerda al reloj

Allá al fondo está la muerte, pero no tenga miedo. Sujete el reloj con una mano, tome con dos dedos la llave de la cuerda, remóntela suavemente. Ahora se abre otro plazo, los árboles despliegan sus hojas, las barcas corren regatas, el tiempo como un abanico se va llenando de sí mismo y de él brotan el aire, las brisas de la tierra, la sombra de una mujer, el perfume del pan.

¿Qué más quiere, qué más quiere? Átelo pronto a su muñeca, déjelo latir en libertad, imítelo anhelante. El miedo herrumbra las áncoras, cada cosa que pudo alcanzarse y fue olvidada va corroyendo las venas del reloj, gangrenando la fría sangre de sus rubíes. Y allá en el fondo está la muerte si no corremos y llegamos antes y comprendemos que ya no importa.

Cuadernos de lectura

En la web de La Tercera Orilla también encontraréis nuestros Cuadernos de lectura, un espacio para detenernos en aquellos libros que nos siguen acompañando después de haberlos cerrado.

El último está dedicado a Claus y Lucas, de Ágota Kristóf.

Leer «La zona incómoda»


Descubre más desde 🎙La Tercera Orilla

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario

Descubre más desde 🎙La Tercera Orilla

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo

Descubre más desde 🎙La Tercera Orilla

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo