La conversación es la base de La Tercera Orilla y nos gusta saber que continúa después de cada episodio en las casas de quienes nos escucháis. Una recomendación puede llevar a una lectura, una historia puede despertar otra y una idea puede seguir dando vueltas después de que hayamos apagado los micrófonos.
Raquel nos contó que había empezado a leer Hasta que empieza a brillar, de Andrés Neuman, uno de los libros que recomendamos en el podcast. Nos dijo que le estaba gustando mucho y que estaba enganchada a la lectura. Nos gustó saber que aquella recomendación había encontrado su camino hasta ella.
Fabiana nos escribió después de escuchar nuestro episodio sobre las adaptaciones literarias. Nos contó sus impresiones sobre algunas de las obras de las que hablamos y compartió con nosotras una reflexión sobre Hamnet, la novela de Maggie O’Farrell y su adaptación al cine.
Fabiana nos pidió que dejáramos claro que no es periodista y que este texto nació como un ejercicio en un taller de periodismo cultural que hizo con Javier Alfonso, periodista uruguayo que trabaja, entre otros medios, en el semanario Búsqueda.
Nos gusta que este espacio pueda recoger también lo que sucede después de cada episodio: las lecturas que empiezan, las películas que se descubren, las preguntas que quedan abiertas y las opiniones que queréis compartir con nosotras.
Por eso os animamos a seguir escribiéndonos. Podéis contarnos qué os ha provocado un episodio, enviarnos un texto, compartir una lectura o lanzarnos una botella al mar. No hace falta que sea una reseña ni un texto acabado. Nos interesa lo que queráis poner en común.
Y después de nuestro episodio Libro y película, la conversación continúa en el texto que Fabiana quiso compartir con nosotras. Lo publicamos respetando sus palabras.
Hamnet
Hamnet no es una historia sobre Shakespeare ni sobre su clásico Hamlet.
Hamnet es una historia sobre Agnes.
Agnes, seguramente más conocida como la esposa de Shakespeare, es la protagonista absoluta de esta historia tan potentemente contada por Maggie O’Farrell.
Una novela escrita ya en formato cinematográfico donde el misterio, la vertiginosidad y las idas y venidas en el tiempo mantienen al lector al borde del abismo aún sabiendo cuál es el final; o por lo menos el final de la historia real. Cómo decide terminarlo Maggie es otro cantar.
Ella parte de un hecho puntual, histórico, real y lo convierte en ficción. Ese punto de partida ya tiene algo que acerca al lector, lo atrae, o por lo menos le genera curiosidad (elemento fundamental para la creación).
¿Qué pasa con la película?
Una fotografía bella y teatral.
Actores y actrices con una enorme verdad. Una banda sonora que te sumerge en ese mundo que también pensó Maggie.
Pero -siempre hay un pero- ¿por qué darle linealidad a una historia que ya estaba fragmentada en la novela? ¿Por qué centrar muchos pasajes en Shakespeare? ¿Por qué sacar momentos clave de ese Hamnet niño tan estremecedor? ¿Por qué quitar esa hermosa secuencia donde Hamnet busca desesperadamente cómo salvar a su hermana?
Me pregunto muchas cosas y creo que Hollywood define líneas y quiénes las siguen, eligen entre efecto o nobleza.
Fabiana Charlo


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